Mantenimiento preventivo y correctivo de exhibidores: cuándo conviene cada uno

Un exhibidor en tienda recibe golpes de carritos, limpieza diaria, producto que entra y sale y clientes que lo manipulan. Con el tiempo aparecen piezas flojas, acabados dañados o iluminación que deja de funcionar. La pregunta no es si va a necesitar mantenimiento, sino cómo planearlo.

Mantenimiento preventivo

Son visitas programadas para revisar y ajustar antes de que algo falle. Suelen incluir:

  • Apriete de tornillería y revisión de uniones.
  • Revisión de iluminación y conexiones eléctricas.
  • Limpieza profunda y retoque de acabados.
  • Revisión de gráficos y reemplazo de los que estén dañados o desfasados.

Conviene en exhibidores permanentes, en tiendas con mucho tráfico y en marcas que necesitan una presencia constante e igual en todos sus puntos.

Mantenimiento correctivo

Es la atención cuando algo ya falló: una charola rota, una pieza caída, una luz apagada. Es inevitable, pero si es la única estrategia, el exhibidor pasa tiempo dañado frente al cliente hasta que alguien reporta el problema.

Cómo combinarlos

  1. Define qué exhibidores son críticos por ubicación o por venta.
  2. Programa visitas preventivas a esos puntos con una frecuencia razonable para su uso.
  3. Ten un canal claro para reportar fallas y un tiempo de respuesta acordado.
  4. Pide evidencia fotográfica de cada visita, preventiva o correctiva.

Con esta combinación el mantenimiento deja de ser una emergencia y se convierte en parte de la operación.

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